La acción humana no es fórmula matemática

La premisa central de los economistas estatistas es que se pueden aplicar fórmulas matemáticas al comportamiento humano.

Por ejemplo, muchos preguntan, ¿si no te gusta la política de tu estado o país, porque no emigras? Es verdad que los factores económicos y políticos son muy importantes. Existen otros factores mayores. No es para todos abandonar lo que conoces, tu familia, tu idioma, tus costumbres y tus lazos emocionales. A veces la necesidad no deja alternativa viable. Que ironía que los políticos tomen eso como evidencia de que tienen el apoyo de los que se quedaron detrás.

El que tiene costumbre de trabajo por temporada no seguirá esa costumbre cuando existe una cuarentena o cuando están ardiendo o inundadas las tierras que normalmente trabaja. Tampoco lo hará cuando la demanda del producto se ha agotado o de lo contrario ha causado que otro mercado sea el que mejor lo suministra.

Sin embargo el uso de las fórmulas matemáticas pretende que esa persona siga su mismo comportamiento de compra y gasto. De enviar remesas o de viajar. De enviar o no sus niños a la escuela o a un médico.

La arrogancia del socialismo sostiene que eso es aún más motivo para la planificación centralizada y las fórmulas. No existe peor problema que la solución de un estado a un problema creado por el mismo estado.

Cuando cada individuo toma sus propias decisiones y con eso guía el suministro y la demanda de forma natural, el mercado sigue y se adapta más rápido que cualquier plan centralizado.

Lo seguro del estado está en que robarle recursos a otros garantiza que se complete un puente o una carretera. Lo que no se percibe es que ese dinero pudiese haber creado un cultivo o casas para familias de recursos limitados. Esa parte no se ve. Solo el puente – como insulto final – con el nombre del político autor del robo.

No es casualidad que Nueva Jersey y Nueva York se quedaron esperando ayuda del estado por un año o más después del huracán Sandy. Sin embargo se aparecieron migrantes para ofrecer su labor y recibir recompensa. No fue el estado sino el mercado que respondió. Fueron esos migrantes que reconstruyeron y ayudaron a los desamparados. Ese es el verdadero capitalismo: La colaboración libre.

La producción por el estado es planificada. Jamás sobrepasará la destrucción que deja detrás.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s