Desde Cuba: Manzanillo y el espejismo del pescado

Manzanillo y el espejismo del pescado

Por: Dr. Santiago Emilio Márquez Frías

Teléfonos:23574953

La ciudad de Manzanillo que se encuentra situada en la provincia Granma, en la región del Golfo del Guacanayabo, es una zona de gran importancia pesquera y muchos de sus pobladores se dedican a este arte. Con antelación era muy común ver gran variedad de peces como: la liseta (típica de esta zona), colorado, rabirrubia, pargo, sierra; además mariscos como: camarón, langosta y lo más importante con precios asequibles para la población. Ahora es todo lo contrario, pues los manzanilleros sufren en sus casas la ausencia de los productos del mar que eran platos tradicionales y frecuentes.

Antes, en la bahía de Manzanillo existía gran actividad, arribaban barcos de gran calaje -de otros países- para el trasiego de mercancías, ellos fondeaban en alta mar y se utilizaban embarcaciones denominadas patanas tanto para la carga como la descarga pues no había un fondeadero para permitir la entrada de esos enormes barcos. Se veía en los muelles una gran actividad por parte de los estibadores que realizaban sus tareas y había también muchos botes de pescadores. Hace ya muchos años que nada de esto pasa en nuestra ciudad, ahora solo observamos pocos botes, en su mayoría mal trechos utilizados para pescar y bajo estrictos requisitos y vigilancia de las tropas de guarda fronteras.

Aquí existen dos pescaderías pertenecientes a la Empresa Pesquera Industrial una llamada El Delfín, situada en Luz Caballero esquina a Loynaz, y otra de nombre La Moderna, ubicada en Maceo esquina a Luz Caballero. De forma general en sus tablillas de ventas no se ve el pescado fresco, ofertan pocos productos y algunos de ellos ocasionales como las lascas de rayas, machuelos y filetes de claria, los más comunes son hamburguesas y mortadela de pescado, destacándose que no aclaran de qué tipo de pescado y cuando venden el camarón es a un precio de 130 pesos cubanos (cup) (5.42 cuc) la caja de dos kilogramos. Además se ofertan productos que no son del mar como la mortadela de pollo, los precios son altos para el ciudadano común.

El manzanillero que desee comer pescado, está obligado a ir por la izquierda (mercado negro) con los llamados pescadores furtivos que ostentan un status ilegal y con el riesgo de que lo comprado no reúna todas las condiciones higiénicas sanitarias y sus tarifas son excesivas.

Es ilógico y contraproducente que Manzanillo, situado en el Golfo del Guacanayabo y de frente al mar no cuente en sus mercados con pescado para surtir a la población, su pesca -en casi su totalidad- va para la exportación, hoteles y polos turísticos, en detrimento del angustiado ciudadano. Aquí cabe el muy conocido refrán popular: “En casa del herrero cuchillo de palo”.Manzanillo y es espejismo del pescado.jpgMnzanillo y el espejismo del pescado 2.jpg

Manzanillo, 21 de setiembre de 2018

 

 

 

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