Artemisa, 16 de setiembre de 2017: Desde una prision

Desde una prisión  

Por: Jorge Bello Domínguez
Teléfono: 53353648

Un ciudadano de 60 años de edad y su hijo de 26, cumplen sanción en una prisión de la provincia de Artemisa, y ambos aseguran que quedó demostrado en las vistas de los juicios orales – por cierto, muy extendidos y manipulados- que son inocentes. Así lo relatan en sendas cartas enviadas a la Red Cuban de Comunicadores Comunitarios, desde el Penal de Taco-taco, para solicitarnos que la verdad salga a flote.
Ellos abogan para que se realice una nueva y seria investigación sobre los hechos por los que fueron condenados, ya que aseguran que la instrucción realizada por el oficial investigador penal del Departamento Técnico Investigativo (DTI) de su localidad de nombre Miguel Alejandro Méndez Leonard estuvo plagada de artimañas para incriminarlos en un delito de proxenetismo y corrupción de menores.
El más joven de los presos responde al nombre de Edwin Martínez Valdés, con domicilio en calle 80 No.8913 entre 89 y 91, Alquízar, provincia de Artemisa; es casado y padre de dos menores, de uno y tres años de edad. Según narra, en su caso se cometieron graves violaciones de la Ley de Procedimiento Penal vigente, ya que solo conoció su condición de acusado apenas 72 horas antes del juicio mediante citatorio enviado a su domicilio. Nunca fue instruido de cargos, no se le impuso alguna medida cautelar, ni recibió de parte de los oficiales de instrucción policial nada que lo incriminara al delito en el que estaba implicado su progenitor.
Edwin es graduado de Técnico en Informática y tuvo que dejar su trabajo en una empresa estatal y dedicarse a la albañilería particular, por motivos económicos, pues tenía embarazada a su pareja y el salario no le alcanzaba.
El joven nunca ha confrontado problemas con la ley, y alega que, en las vistas del juicio oral, el tribunal no tuvo en cuenta los testimonios brindados por testigos que lo exoneran de toda responsabilidad. Afirmó: “No comprendo cómo es posible que sin pruebas, el Tribunal sancione a un ciudadano, solo valiéndose de la palabra de una mujer que a todas luces posee una pésima conducta social, además; ignora los testimonios de los demás testigos, solo pido que se revise el caso y demuestre lo mal que están trabajando esas personas, no me gusta hablar ni juzgar a nadie, pero si mi padre es culpable que asuma su responsabilidad, lo que no puede suceder es que me incriminen en algo de lo que yo no tenía la menor idea de lo que sucedía, lamentablemente algo anda mal en el sistema de justicia de este país y eso lo demuestra lo manipulado y poco transparente del proceso que se llevó a cabo en nuestra contra”.
Juan Martínez López, padre de Edwin, hace énfasis en los métodos que el oficial al que se hace referencia usó para incriminarlo, puesto que asegura haber sido obligado por el militar a firmar una declaración bajo coacción, ya que le amenazaron con involucrar a su hijo si no firmaba.
Este señor, que en el pasado ya fue sancionado, explica que nunca negó en las actuaciones investigativas que el alquilaba –de forma ilegal- el apartamento en ocasiones a parejas por un precio de cincuenta pesos cubanos, por un tiempo de dos horas; lo cual quedó demostrado en el acto del juicio; pero que eso no lo hace un proxeneta, si reconoce que cometía una actividad económica ilícita, por no poseer licencia para el arrendamiento de habitaciones. En su carta afirmó que las pruebas que la Fiscalía presentó en su contra, carecen de validez ante cualquier tribunal respetable.
Edwin y su padre fueron condenados a 7 y 12 años de privación de libertad en la sentencia 82/17 por el Tribunal Provincial de Artemisa, según ambos plantean las violaciones cometidas en sus casos, fueron obviadas por los que deben impartir justicia, en lo que ellos consideran un proceso plagado de irregularidades y falsos testimonios, a su vez esperan que el caso sea revisado con profundidad por las instancias del Ministerio de Justicia.
Las cárceles de nuestro país están repletas de historias como estas, el mal proceder de las autoridades en los procesos investigativos dista mucho de lo que se difunde en los medios oficiales de comunicación, no se valora la vida de las personas, como es el caso del joven Edwin Martínez Valdés, quien reclama la revisión de su sentencia que hasta la fecha ha sido denegada.

Artemisa, 16 de setiembre de 2017.

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